Este blog nació desde un lugar concreto: el cansancio de una relación larga en la que intenté entender, sostener y reparar algo que no terminaba de encajar.

Ese fue mi relato inicial. Y no lo borro, porque fue real.

Con el tiempo entendí algo que no nos enseñan: que no todas las relaciones se rompen porque alguien haga algo mal. Que a veces no hay culpables, sino formas distintas de amar, de estar y de mirar el futuro.

Este espacio recoge ese proceso tal y como fue vivido. Con sus certezas, sus contradicciones y su punto de inflexión.

A partir de aquí, el foco cambia.

Menos empeño en entender al otro y más compromiso con no volver a perderme yo.

Este blog ya no va de una historia concreta.

Va de nosotras.

De las mujeres que hemos aprendido a aguantar demasiado y estamos reaprendiendo a volver a casa.

LA VIDA PLANA

Crónicas y análisis de una relación de baja intensidad emocional. (mi proceso)